• Jorge Peris

Ser Rachel

Entrevista en Londres para la Revista BOCAS con la actriz británica Rachel Weisz.


Ha sido Evelyn Carnahan en La Momia, Tania Chernova en Enemigo a las puertas, Tessa Quayle en El jardinero fiel, Hipatia en Ágora y acaba de hacer de Clare Crowhurst en The Mercy (Un viaje inesperado). Ha ganado un Óscar y un Globo de Oro. Se llama Rachel Weisz. Y no es un nombre creado especialmente para el cine, es el suyo de nacimiento.


Su nombre de pila es puramente británico, pero su apellido es difícil de pronunciar para sus compatriotas: se pronuncia Vais. De hecho, esta actriz criada en el norte de Londres tiene poco de inglesa y mucho de europea del este: es hija de inmigrantes judíos llegados al Reino Unido en la década de 1930, justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y tiene sangre húngara por su padre, George, y austríaca por su madre, Edith.


Huyendo de los nazis, el matrimonio Weisz se instaló en Londres en 1939 -un año antes del Blitz, los bombardeos que machacaron la capital británica-, en el barrio de Hampstead, en el norte de la ciudad, una zona conocida entonces por su revolución cultural y la presencia de reputados artistas.


George Weisz y Edith Ruth Weisz criaron a Rachel y a su hermana menor, Minnie, teniendo muy en cuenta la importancia de la educación y el cultivo de las artes y el teatro, y animaron a sus hijas a tener sus propias opiniones y a generar debates en el domicilio familiar. Esa franqueza en la expresión y su lengua vivaz llevaron a Rachel a ser expulsada, muy pequeña, de dos escuelas y a ser internada en un colegio femenino.


Con sus rasgos físicos más propios de Europa del este que del Reino Unido, pelo negro, ojos color avellana, no tardó en llamar la atención y antes de cumplir 14 años ya se había puesto delante de una cámara: un cazatalentos la descubrió de adolescente y le ofreció su primer trabajo como modelo. Antes, eso sí, había ganado cierta notoriedad en los medios locales al permitirse el lujo de rechazar un papel en la película King David, protagonizada por Richard Gere.


No se distrajo por la fama efímera y continuó sus estudios hasta licenciarse en literatura inglesa en la Universidad de Cambridge. La pasión por el teatro le empezó a aflorar por aquel entonces, ya que mientras estudiaba creó junto a una amiga un grupo de teatro improvisado llamado Talking Tongues, que acabó siendo aceptado en el muy célebre Festival de Edimburgo durante tres años. No le tardó en llegar el éxito a la joven Weisz, y aunque llegó a ser aceptada en una escuela de teatro, no se incorporó a ella porque empezó a trabajar en telefilmes y en el West End londinense.


Su estreno en el cine llegó con Death Machine, pero fueron Belleza robada, de Bernardo Bertolucci, y Chain Reaction, junto a Keanu Reeves, las películas que hicieron de Weisz un nombre en Hollywood, donde se consagró gracias a éxitos como La Momia y El jardinero fiel, un papel en esta última que le sirvió para ganar un Óscar y un Globo de Oro.


"No soy una ideóloga. No creo que nuestro arte tenga que ser ideológico. Y considero que si lo que se quiere es, simplemente, mandar un mensaje, entonces se debería hacer un documental y no una película"

A sus 48 años y en plena madurez profesional, Rachel Weisz se toma un respiro de la promoción de su última película y recibe a BOCAS en un lujoso hotel de Londres.


Me informan que, como suele pasar con las estrellas de Hollywood, la actriz se va a demorar. ¿Cuánto? No lo saben. Pueden ser 20 minutos o media hora. Me ruegan que espere y me ponga cómodo, por favor, y que disfrute el minibar, que es gratis. En la espera, me paseo por la habitación del hotel y me acerco a la neverita para coger ¿uno? ¿dos? tres jugos de mango. No para de diluviar en Londres, y en el hotel de cinco estrellas, en pleno corazón del Soho, la calefacción está al máximo y hace mucho calor, aunque Rachel Weisz, que llega finalmente con 25 minutos de retraso, trae el abrigo puesto y no parece notarlo -¡Qué frío hace aquí dentro, Dios mío!- y trae una taza de té humeante en la mano.


Se sienta frente a mí y, con su marcado acento inglés de clase alta, me pide perdón de nuevo por el retraso mientras se quita las gafas retro, las apoya en el sofá y le da unas cuantas vueltas al té con una cucharita de plata.


Estrenó hace unos meses -en Colombia llegó a las salas en junio-, junto al también británico Colin Firth, The Mercy (Un viaje inesperado), una película del director James Marsh que narra la historia de Donald Crowhurst, un navegante aficionado que decidió participar en el año 1968 en la Golden Globe Race, una competición que consistía en dar la vuelta al mundo a vela solo y sin escalas.


Hace algo más de una década, Weisz decidió que en su carrera iba a hacer únicamente el cine que le gusta: “Quiero papeles interesantes. No me llaman las grandes producciones de Hollywood”. Esta actitud de independencia declarada y sus colaboraciones con directores de culto como Darren Aronofsky, Fernando Meirelles, Terence Davies, Wong Kar Wai o Yorgos Lanthimos han hecho de esta actriz londinense una de las musas del cine independiente.


No obstante, la mujer del actual James Bond -se casó en 2011 con el actor Daniel Craig-, no ha dejado de lado las grandes producciones y ha intercalado películas Made in Hollywood como Oz: el poderoso y Bourne, el Legado con producciones más modestas como The Lobster, The Deep Blue Sea o Denial.


Con su taza de té y mi jugo de mango sobre la mesa, empezamos una charla amena y distendida que se prolonga alrededor de 20 minutos y en la que hablamos de su carrera, su última película, las denuncias de acoso en Hollywood, de lo injusto que es que las mujeres cobren menos y hasta de Donald Trump, un personaje que, por lo que me dice, no es para nada de su agrado, y un tema que parece ser imposible de evitar en cualquier conversación de actualidad


P. En The Mercy (Un viaje inesperado), James Marsh ha querido contar la historia de Donald Crowhurst, un eterno soñador que, sin apenas experiencia previa en el mar, se lanza a dar la vuelta al mundo en barco y sin escalas.


R. Es una historia que trata de cómo los niños y los hombres están obsesionados con convertirse en héroes. Donald es un cabeza de familia, un marinero aficionado, un inventor y un soñador que, en cuanto ve en el periódico la competición y el premio de 5.000 libras al primer hombre que dé la vuelta al mundo sin paradas, sueña con hacerlo.


P. Usted interpreta a Clare Crowhurst, la esposa de Donald, que espera impaciente en casa el regreso de su marido tras sus aventuras.


R. Diría que la película trata sobre una familia y, desde mi punto de vista, es un retrato de un matrimonio y una relación y de lo que hubiera pasado si Clare le impide irse al viaje. ¿Le hubiera perdonado Donald un día si no le hubiera dejado marchar? En una relación, ¿puede el otro ponerse en medio de sus sueños? En este caso, la decisión resultó trágica.


P. La historia de Donald Crowhurst ha sido relativamente desconocida hasta hace no mucho tiempo.


R. Ya te digo yo que si Donald hubiera tenido éxito la historia habría sido muy diferente. Todos hubieran pensado: 'Dios mío, mira a este genio loco. Parecía un tipo normal y mira todo lo que consiguió'. Pero no lo hizo, no lo consiguió, fracasó, y esta película muestra todos esos errores que cometió, uno después de otro, una mentira pequeña, luego otra más grande, luego otra más...y al final quedó atrapado. A mí me parece que el filme muestra a la perfección lo que es el ser humano, y creo que todos podemos vernos reflejados en él, puesto que todos cometemos errores. Es cierto que es un poco extremo, pero también lo es Romeo y Julieta.


P. Al final de la cinta, y tras conocerse la muerte de Donald, su personaje dedica un mensaje muy crítico hacia los medios de comunicación por la cobertura de la carrera. Gran parte de esa presión vino por el jefe de prensa de Crowhurst, que fue, precisamente, un periodista que trabajó en los tabloides ingleses Daily Express y Daily Mail.


R. ¿Critica mi personaje de Clare expresamente al Daily Mail?


P. No explícitamente en el filme, pero el jefe de prensa de Crowhurst (Rodney Hallworth) trabajó primero en el Daily Mail y luego en el Daily Express, dos diarios considerados como amarillistas y tabloides.


R. Ah, de acuerdo. No sabía eso; desconocía que había trabajado en el Mail.


P. Hablando de los medios, esa crítica es algo de lo que ha vuelto a hablarse mucho en los últimos meses. El primero y el que más los critica ahora es Donald Trump, sobre todo a través de Twitter.


R. Bueno, las quejas del presidente Trump sobre los medios vienen porque quiere ser un dictador y controlar la prensa. A él no le gustan los medios porque se niegan a ser su portavoz, a secundar sus opiniones. Pero eso hay que ponerlo en una categoría diferente. Si hablamos de las críticas en la película, vemos que la carrera estaba patrocinada por un periódico, el Sunday Times, y que Donald acabó siendo una celebridad en los medios, pero eso no significa que pudieran darle tan duro como le dieron. En ese momento los medios eran muy cueles: le llamaron mentiroso, tramposo, ladrón. Creo que fue increíblemente duro para la familia. Ahora, sin embargo, la gente es más indulgente, y lo ven, simplemente, como un ser humano, con sus aciertos y sus errores.


P. Habiendo hecho papeles tan variados, singulares y agradecidos, ¿hay algún personaje que no haya hecho y que le gustaría interpretar en el futuro y algún director con el que quisiera trabajar?


R. Buf, hay muchísimos. ¿Tienes una hora de entrevista? No nos da tiempo en esta. A ver, déjame pensar unos segundos... ¿Steven Spielberg? Sí, ese es uno. Hay tantos...a ver... ¡Sean Baker! Y también Andrea Arnold, Jane Campion... Podría estar así horas; hay muchísimos.


P. ¿De cuál de sus películas se siente más orgullosa?


R. Otra pregunta que resulta complicada... Pues así, de buenas a primeras, quizá podría decir El jardinero fiel. Acabo de almorzar aquí abajo, en el hotel, con el productor del filme y es algo que tengo reciente en la memoria. Pero sí, es una película preciosa.


P. Interpretó a Hipatia en la película Ágora, de Alejandro Amenábar, donde representó a un prototipo de mujer culta, sabia, de mentalidad abierta y defensora de la libertad, y que, por todo ello, sufrió los efectos de la intolerancia religiosa de su época y fue torturada y asesinada. ¿Refleja ese papel algo de la tragedia de la mujer a lo largo de la historia?


R. Creo que Alejandro quería contar una historia de ahora con el trasfondo de entonces. Esa era la época del nacimiento del Fundamentalismo cristiano, que es, y esto yo no lo sabía, cuando empezó el sexismo contra las mujeres. Antes una mujer podía tener trabajos, enseñar y hacer una vida normal, pero a partir de ahí las mujeres tuvieron que empezar a quedarse en casa. Creo que Alejandro quiso hablar del fundamentalismo de ahora, incluido el islámico.


P. Ha hecho bastante cine comprometido, con trasfondo social, no sólo con Ágora, sino también en el caso de El jardinero fiel, la película de Fernando Meirelles basada en la novela de John Le Carré, que es una crítica a la industria farmacéutica multinacional.


R. No soy una ideóloga. No creo que nuestro arte tenga que ser ideológico, y considero que si lo que se quiere es, simplemente, mandar un mensaje, entonces se debería hacer un documental y no una película. Oye, pero es genial que haya una gran historia también. En este caso John Le Carré escribió una novela maravillosa.


P. A veces también se puede mandar un mensaje a través de una película; y si es con actores reconocidos, mucho más, ¿no cree? En este caso, El jardinero fiel fue un éxito de taquilla y crítica. ¿No le parece que así se puede mandar un mensaje más fuerte que con un documental?


R. Eso es así, es una realidad. Pero, y hablo de mí únicamente, yo no estoy interesada en que la única función de una película sea mandar un mensaje ideológico. Para mí tiene que ser algo emocionante y dramático. No soy una predicadora, sino una simple actriz. Pero, como te dije antes, si tiene un trasfondo, mejor que mejor.


P. La saga La Momia, que fue un éxito rotundo, ¿supuso su lanzamiento con estrella internacional?


R. No lo sé... Sí te puedo decir que es la película que más gente ha visto y con la que más me reconocen. La ponen mucho en televisión y sé que todavía hay niños que la ven. ¿Cuántos años tienes tú, por cierto?.


P. 33 años.


R. ¿Cuántos años tenías cuándo salió la película? Fue de finales de la década de los 90, debías ser un chiquillo.


P. Tenía 14 cuando se estrenó y la vi. Recuerdo que fui al cine y me gustó, era muy entretenida, con mucha acción.


R. Ahí tienes la respuesta. Conozco a gente de tu edad que la vio cuando eran adolescentes y a niños que la han visto hace relativamente poco. Es una saga que ha tenido una vida muy larga. Todavía hay gente que me reconoce en la calle por el papel de Evie.


P. Hemos hablado de La momia, de Ágora, de El jardinero fiel, de The Mercy. ¿Cuáles son los cinco momentos que más recuerda, los que más se le han grabado, en su carrera en el cine?


R. ¿Cinco momentos? Buf, a ver... No sé, este tipo de preguntas son duras. Eso lo tienes que decidir tú y la audiencia, no yo. Pero, a ver, te diría dos rápidos: el haber hecho El jardinero fiel y The Deep Blue Sea. ¿La has visto, por cierto?.


P. ¿The Deep Blue Sea? Sí, el año pasado. Me gustó.


R. Es una película independiente británica, pero es muy buena. Con esas dos ya tenemos dos momentos de los cinco. Te voy a dar tres mejor, ¿vale? El tercero es mi próximo filme, Disobedience, del chileno Sebastián Lelio.


P. Aparte de The Deep Blue Sea ha hecho bastante cine independiente en los últimos años.


R. Me gusta hacer un poco de todo, me atraen las cosas de fantasía, aunque mi corazón es más independiente.


P. En los últimos meses hemos visto una oleada de denuncias de acoso a las actrices en Hollywood. ¿Cuál es su actitud al respecto? ¿Ha llegado usted a sentir ese ambiente de presión en su carrera?


R. Olvídate de Hollywood, quítatelo de la cabeza. Hollywood es sólo un lugar, una industria, y hay muchas industrias en todo el mundo. No pasa sólo ahí, sino en todas partes. Es importante que la gente que tiene voz en Hollywood lo diga y que los periodistas sigan interesados en lo que tenemos que decir nosotras. No sé por qué se nos pregunta tanto nuestra opinión si sólo somos actrices, sólo actuamos, sólo contamos historias. Pero lo que está claro es que esto no pasa sólo en Los Ángeles; esto está en todas partes: en el deporte, en el cine, en la política, en la gimnasia. Es terrible.


P. Se trata mucho últimamente el tema del derecho de las actrices, y de las mujeres en general, a cobrar el mismo salario que los hombres el por el mismo trabajo.


R. ¿Tú qué opinas sobre el tema? Está claro, ¿no? Aquí no hace falta un debate; no hay nada que debatir. Debería ser así. La igualdad no es todavía una realidad y esperemos que lo sea en el futuro.


P. ¿Ha sufrido esa desigualdad desde que llegó a la industria?


R. Si te soy sincera, no lo sé. No he visto los salarios de mis compañeros, así que no lo puedo saber. Pero, oye, gracias por la idea, quizá ahora empiece a pedírselos.




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